Nunca he visto a nadie morir por el argumento ontológico. Galileo, en posesión de una importante verdad científica, abjuró de ella con toda tranquilidad cuando puso su vida en peligro. En cierto sentido, hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Es profundamente indiferente saber cuál de los dos, tierra o sol, gira alrededor del otro. Para decirlo todo, es una futilidad. En cambio veo que mucha gente muere porque considera que la vida no merece la pena de ser vivida. Veo a otros que se dejan matar, paradójicamente, por las ideas o ilusiones que les dan una razón para vivir (lo que llamamos una razón de vivir es al mismo tiempo una excelente razón de morir). Juzgo, pues, que el sentido de la vida es la más apremiante de las cuestiones. ¿Cómo responder a ella? En todos los problemas esenciales, y me refiero a los que ponen en peligro la vida o duplican la pasión de vivir, no hay probablemente sino dos métodos de pensamiento, el de Perogrullo* y el de don Quijote. El equilibrio de evidencia y lirismo es lo único que nos permite acceder al mismo tiempo a la emoción y la claridad. En un tema a la vez tan humilde y tan preñado de patetismo la dialéctica sabia y clásica debe ceder, pues, su lugar, parece claro, a una actitud anímica más modesta que procede a la vez del buen sentido y de la simpatía.
*de Perogrullo: verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla. (Real Academia Española).
justo estoy leyendo ese libro. hah, y gracias por aclarar lo de perogrullo, ni se me ocurrió buscar en el diccionario.
Por: Zimmerman el 10/28/2007
a las 4:57 pm
Y sin embargo el perogrullo carece de mentira y por tanto carece de interes, pues no existe fantasia en la verdad.
Hasta este momento no sabìa como expresar lo que yo sabìa era un perogrullo.
Usted me ha ayudado indirectamente, mi busqueda era una imagen de la pelicula “conquistador”.
Por: pajaro negro el 12/26/2007
a las 5:52 pm